El accidente del fin de análisis, por Rosa Navarro

Fue en el momento de mi análisis con G. Pommier, en que se

me planteaba, la cuestión del fin del análisis.

Es un sueño que tuve entonces el que me decide a escribir este texto.

Este es su relato: “estaba confortablemente sentada en un gran hall, esperaba ver pasar a mi analista. Llega una amiga, me voy con ella. A continuación, me hallo en sesión con una psicoanalista, estoy extrañada y quiero irme, no sé cómo decirle que yo no he demandado un análisis con ella, seguidamente me escucho decir “es que yo estoy aquí por accidente”

La frase estar confortablemente sentada, la asocio a un decir de otra sesión. Ahora aquí (refiriéndome al diván) no me importaría que se acabase el mundo, (breve silencio) y continúo diciendo, igual que no me importaría que se acabase el mundo, sentada en mi sillón de analista.

El significante confortable, equivale a estar en paz, cuando las cosas se acomodan en su propio lugar, el breve instante de juntarse con uno mismo; y confortable quiere decir también sin culpa.

Respecto a la palabra fin no se trata de un objetivo, aunque sí de un objeto que cae, el objeto a, en el fin de análisis para el analizante y el analista. Este lazo analista-analizante, lo asocio inevitablemente al deseo de venir al lugar de psicoanalista repitiendo su experiencia de analizante.

En el hall esperaba ver a mi psicoanalista y es una amiga quien llega. Una amiga con la que me hermano, pertenencia a la hermandad de las féminas. Y es ante una mujer psicoanalista que pronuncio la frase “yo estoy aquí por accidente” ergo… mujer y psicoanalista por accidente. Este accidente del fin de análisis me evoca dos interrogantes, ¿qué es una mujer? Y ¿qué es un padre?, ambos incluyen eso a lo que concierne el psicoanálisis, al deseo del sujeto, el fin de un análisis lleva a reconocer el obstáculo esencial del deseo, la castración, y la ética es la posición que corresponde, para sostener éticamente su deseo.

Rosa Navarro Fernández

Psicoanalista en Reus