PSICOANÁLISIS Y EXISTENCIA, por Nuria González Zulueta

Es la experiencia psicoanalítica la que permite existir, la que insta a existir. “Vivir no es lo mismo que existir” dice mi analista.

Existir implica una parte activa, un ponerse, un estar ahí, una presencia…, pero no sólo, implica decir, hacer, pensar, implica implicarse, hablar, comprometerse, “invertirse”.

Es diferente decir: “Yo soy” que “Yo existo”. Existir es actuar, en tanto que poner en acto, el ser.

El existir nos compromete, nos provoca, nos “menea”, nos cuestiona, nos confronta, nos pone en entredicho, nos llama y reclama, nos mueve y remueve, no nos deja “pasar de largo”.

Podríamos decir que “uno ya es” pero no tanto que “uno ya existe”, la existencia conlleva algo más, creación, en cuanto a que se “hace”, a través de los actos… Uno, que es, a través de sus actos, existe.

¿Y no es a partir de nuestro deseo que uno existe? El deseo, surgimiento directo de la falta, de la “falla”, que dirá el Psicoanálisis, promovedor implacable e imparable del movimiento que lleva al acto, a la definición y concreción de la existencia.

Y pregunta tras pregunta, aparece la falta, como origen del deseo, y el deseo como matriz de la existencia.

Y así como decía Descartes: “Pienso, luego existo” (Cogito ergo sum), bien podría decirse:

“DESEO, LUEGO EXISTO” (CUPIO, ERGO SUM)

Nuria González Zulueta