Reseña segundo encuentro del seminario “La dirección de la cura”

El lunes 27 de noviembre se llevó a cabo el segundo encuentro del seminario “La dirección de la cura”, en el marco de la Asociación “Discurso Psicoanalítico”. 

En esta oportunidad trabajamos, a partir de un recorte clínico, la cuestión de la demanda y el deseo en el análisis. Propuse como título para esta clase “Entre la demanda y el deseo: intervenciones del analista”.

El recorrido se fue armando en torno a lo propuesto por Marcelo Edwards en el encuentro anterior, a las preguntas que surgieron allí; a algunas lecturas y, fundamentalmente, a partir de la experiencia clínica. 

Retomé dos preguntas.

¿Qué entendemos por demanda, en psicoanálisis?

¿Qué hace un psicoanalista con la demanda? 

Partimos de la demanda, para ubicar allí la estructura del deseo, pasando por la transferencia y la posición del analista para pensar las intervenciones del analista en la dirección de la cura.

Algunas notas de ese recorrido:

La demanda es siempre demanda de amor, nos dice Freud; y está dirigida al gran Otro. 

Desde el inicio de su existencia, el sujeto no ha hecho otra cosa que demandar; -vive gracias a eso-; y nosotros, analistas, tomamos el relevo”. Tomamos el relevo en el lugar en donde la transferencia nos ubica.

“El discurso psicoanalítico es el discurso de la demanda”. Allí, en la demanda que el analizante despliega en el análisis, en sus intervalos, se desliza -por debajo-, ese resto metonímico que llamamos deseo. 

La demanda posibilita la “regresión analítica”, nos dice Freud; revela la red significante en la que quedó retenida la frustración. Abre camino a la historia de las fijaciones libidinales, a los goces que parasitan al sujeto. 

Atender la demanda no es responder a la demanda. En cuanto se responde a la demanda lo que entra en juego es la sugestión. Freud abandona la hipnosis y la sugestión para dar lugar a la palabra y su poder.

Lacan propone interrogar nuestra práctica, poner al analista en el banquillo. Conducir una cura no es dirigir al paciente. 

“Bajo el nombre de psicoanálisis algunos se dedican a la reeducación emocional del paciente” sentenció Lacan, fiel a su estilo; pero lo cierto es que los analistas tenemos que pensar cual es la lógica en la que se sostiene nuestro acto. Es una cuestión ética.

Responder a la demanda conduce a la identificación con el analista; la abstinencia, en cambio, abre el camino al deseo. Se trata de los pagos que debe realizar un analista para que un análisis tenga lugar.

El Deseo del analista sólo opera si quien ocupa el lugar del analista en la escena analítica se abstiene, opera desde su des ser, y se ofrece al envite transferencial. 

Lo más interesante del encuentro se produjo en el momento del intercambio. Volver sobre la clínica para interrogar la teoría.

En el debate surgieron diferentes posiciones, lecturas, referencias a Freud y a Lacan. Se habló del trauma, del fantasma como comentario lógico del trauma; de la fobia y la neurosis obsesiva. Hablamos del inicio de un análisis; de la transferencia y del “sin toc ma”. Coincidimos en que no cualquier pedido es demanda y que lo que nos interesa es lo que se juega en el plano de la enunciación. Los sueños, la letra que se da a leer y la repetición fueron mojones en el recorrido. 

Lo que se produjo, a mi entender en ese encuentro, fueron diferentes decires en un intento bordear lo real que implica la clínica psicoanalítica; intentos de reinventar esta profesión imposible.

Surgieron nuevas preguntas; nuevas líneas de trabajo; y también este deseo de compartir con quienes no han podido estar, una breve reseña de lo ocurrido

Nos reencontraremos nuevamente el 13 de diciembre para escuchar a François Desplechin.

CLAUDIA LUJÁN

DISCURSO PSICOANALITICO. 

Noviembre 2023